Neumáticos y asfalto: por tu seguridad

Goodyear y RACE han realizado un estudio, ‘Neumático y asfalto: juntos por tu seguridad’, en el que se constata la falta de mantenimiento que existe, tanto en las infraestructuras (sobre todo en las carreteras secundarias), como de los neumáticos, un elemento clave de seguridad del vehículo. Según el estudio, existen tramos de vía en los que las rodadas de los vehículos han ido puliendo los áridos que conforman el asfalto, disminuyendo su nivel de agarre. Si a esto se añade que muchos vehículos tienen los neumáticos con una profundidad insuficiente en la banda de rodadura, o tienen un nivel de agarre por debajo del deseado, el riesgo de sufrir un accidente por salida de la vía, chocar por alcance o los atropellos, se incrementan de forma exponencial. Así, según el estudio, aunque el número de fallecidos ha disminuido en los últimos años considerablemente, si se analiza el peso que tiene cada tipología de accidente sobre el total, se aprecia que existen dos tipos de accidentes –los que están muy relacionados con una posible falta de agarre entre asfalto y neumático–, que han incrementado su peso sobre el resto: las salidas de vía, que han aumentado del 30,3% en 2010 al 34,8% en 2012; y el atropello a peatones, que ha pasado del 18,1% al 18,7%.

Identificar el riesgo
Para evitar estos accidentes, el usuario debe identificar las zonas donde es más probable encontrar asfalto con poco agarre. Según el estudio son zonas con alta intensidad de vehículos, donde la fuerza que ejerce el neumático sobre el asfalto es mayor debido a bruscas variaciones de velocidad o trayectoria, o bien por la presencia de tráfico pesado, lo que provoca una mayor fatiga del firme. Algunas pistas, como detectar un exceso de reflejos del sol o de los faros del vehículo en el firme, pueden indicarnos que el pavimento ha perdido textura superficial y pulimento.

Precauciones
En esos tramos en los que se ha reducido la capacidad de agarre del asfalto es fundamental extremar la precaución, para lo que debemos:

Moderar la velocidad y evitar adelantamientos

Evitar realizar movimientos bruscos en la dirección

Llevar engranadas marchas largas, entre 1.500 y 2.500 rpm, para que los movimientos se transmitan con suavidad

Aumentar la distancia de seguridad alrededor del vehículo e incrementar, así, la distrancia de frenado

Pisar el freno antes de llegar a la zona conflictiva o, llegado el caso, con mucha suavidad

Así interaccionan neumáticos y asfalto
En el gráfico puede observarse la influencia de neumáticos y asfalto. Circulamos a 80 km/h por una vía donde se han ido puliendo los áridos que conforman el asfalto, por lo que su nivel de agarre va disminuyendo. En caso de realizar una frenada de emergencia en un momento dado, con neumáticos clase A el nivel de CRT (Coeficiente de Rozamiento Transversal) se mantendrá por encima del punto crítico de 0,35, conservando el agarre suficiente para frenar en el menor espacio posible. Con neumáticos clase E, en el caso de una frenada de emergencia obtendríamos dos diferencias principales: una frenada de emergencia 12 metros más larga y una alta probabilidad de perder el control del vehículo al no garantizarse su trayectoria.

Fuente: http://mipueblo.es

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